Marroquíes, ciudadanos sin voz. خطورة الارتباك
Por Mohamed Boundi Boundi, Doctor en Sociología de la Comunicación y Opinión Pública.
En las últimas elecciones celebradas en Marruecos el pasado 7 de septiembre tan sólo 5.730.000 ciudadanos sobre los 15,5 millones de electores inscritos acudieron a las urnas (el 37%) para elegir a los 350 diputados. Hubo un 19 % de votos nulos lo que redujo la tasa de participación al 18 %. Es un resultado muy bajo para poder elaborar el mapa político y poder valorar el proceso de transición política que vive el país desde 1998. Además, la actual ley electoral, adoptada por el Parlamento el 5 de enero de 2006, excluye a más de tres millones de inmigrantes marroquíes.
En algunos casos los inmigrantes marroquíes no disfrutan de sus derechos constitucionales ni en su propio país ni en el país de acogida, como lo que sucede en España, a pesar de su contribución en la creación de riquezas por el pago de impuestos, afiliación en la Seguridad social, transferencias de remesas, etc. La exclusión de estos ciudadanos crea un precedente en la democracia representativa: la gestión de los asuntos públicos es responsabilidad del conjunto de la Comunidad a través de sus representantes.
La participación de todos los ciudadanos es uno de los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un fundamento de la ciudadanía y de la democracia representativa. En el Art. 21 de esta declaración leemos que “toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos” y que “toda persona tiene el derecho de accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país”. En el caso de los marroquíes residentes en el extranjero vemos que carecen de este derecho; por desgracia a la hora de redactar la Declaración no se tomó en cuenta este principio.
En realidad, los inmigrantes marroquíes han estado siempre descartados de la gestión de los asuntos públicos de su país por diversas razones, entre otras por su ausencia física del territorio nacional el día de la votación, un argumento que contradice el principio de la igualdad en la ciudadanía garantizado por la Constitución . Como consecuencia de esto, no son representados en las dos Cámaras del Parlamento ni tampoco en los consejos regionales y municipales.
Marruecos conoció una efímera y única experiencia de 1984-1992 cuando los inmigrantes pudieron elegir a tres diputados para representar en el Parlamento a una comunidad repartida entre los cinco continentes. Desde entonces, las elecciones generales y municipales se desarrollan sin tener cuenta el peso de esta comunidad. Para solventar este escollo, el Rey Mohamed VI había propuesto en un discurso, el 6 de noviembre de 2006, la creación de un Consejo Superior de la Comunidad Marroquí en el Extranjero (CSCME) como un primer paso en una “dinámica progresiva”, que conduciría a la creación de un órgano consultativo en materia de participación política de los inmigrantes en la gestión de los asuntos públicos. Los partidos miembros de la coalición gubernamental apoyaron esta fórmula para zanjar el tema de la participación electoral de los inmigrantes.
Los inmigrantes marroquíes gozan del derecho a inscribirse en las listas electorales y de acudir sin restricción alguna a todas las citas electorales. Las condiciones se resumen en cuatro puntos: disponer de un bien inmobiliario, o ejercer una actividad laboral en un municipio, o tener un pariente o la familia residiendo en el municipio o, que el padre o el abuelo haya nacido en el municipio. En la práctica, los más de tres millones de marroquíes en el extranjero cumplen una de las cuatro condiciones. Y abren la puerta a la segunda y tercera generacion de inmigrantes para participar en la vida política en su país. La nueva Ley electoral ofrece a los hijos de inmigrantes, nacidos fuera de su patria, la posibilidad de elegir el municipio dónde quieren votar o presentarse como candidatos en las elecciones. ¿Pero, cómo se puede ejercer este derecho sin perjudicar los compromisos laborales y familiares en el país de acogida? Es un dilema.
Para poder cumplir este deber, el inmigrante marroquí tendría que someterse a un delicado viaje de ida y vuelta para depositar en la urna su papeleta. Este ejercicio debería repetirse en cada cita electoral y otras más si el inmigrante saliese elegido como consejero municipal o diputado. El alto coste de los traslados y las obligaciones laborales constituyen irremediablemente una barrera insalvable que limita la participación del inmigrante marroquí en la vida política en su país de origen. La nueva Ley electoral no ofrece ninguna alternativa ante los perjuicios originados por las ausencias repetitivas de los inmigrantes elegidos. La creación de circunscripciones electorales en el extranjero se ha convertido en una promesa no respetada.
Es ilógico admitir que los inmigrantes abandonen su país de acogida el mismo día de las elecciones para ir a votar en Marruecos. Serían dos millones de marroquíes con derecho de voto en el extranjero obligados a abandonar su trabajo y sus familias para viajar en Marruecos en el propósito de efectuar el ritual ejercicio de depositar la papeleta en las urnas. Técnicamente es una operación irrealizable y onerosa.
Un CSCME no conduciría a una fuerte influencia política en la gestión de los asuntos públicos en Marruecos y en las políticas del gobierno en materia de inmigración. Al contrario, tal órgano favorecería los conflictos entre distintos grupos y asociaciones. Los inmigrantes reivindican, en realidad, una efectiva implicación en la gestión de los asuntos públicos porque están convencidos de que el Consejo de Consulta es sólo una invención para liberar al Parlamento o al Gobierno de ciertas cuestiones en materia de inmigración. El colectivo marroquí en el extranjero (3.120.000), se reparte entre distintas comunidades ubicadas en más de 20 países, principalmente en Europa (2.750.000), América (226.000) y Asia (220.000); en España residen legalmente más de 600.000 marroquíes, según los últimos datos presentados por el Gobierno español, en junio de este año. Y la pertenencia al mismo país no es sinónimo de unidad de criterios cuando se trata de debatir sobre especificidades sociales y problemas en el país de acogida. En los países que forman parte de los nuevos destinos de la inmigración, como España, los marroquíes conservan unos fuertes lazos con su país de origen. La preocupación del inmigrante sigue siendo la legalización de su situación laboral y la reagrupación familiar.
Los inmigrantes marroquíes, que contribuyen con la transferencia de sus remesas (casi 4.000 millones de euros en 2006) al 8% del PIB de su país exigen el respeto de sus derechos fundamentales y el reconocimiento de su plena ciudadanía a través del voto. En caso contrario podría nacer un sentimiento de desinterés o de hostilidad hacia los gobiernos del país de origen de los padres. Sobre todo cuando en su país de acogida la doctrina general milita a favor del pleno ejercicio de la ciudadanía.
لم تبد الصورة واضحة الى الآن فيما يتعلق باشراك مواطنينا القاطنين في الخارج في المسلسل الانتخابي، وبدأ يتضح حينما وصلت الأمور الى التطبيق وجود خلل يكاد يفرغ إرادة الاشراك من محتواها فقد دعي مواطنونا القاطنون بالخارج الى التسجيل في اللوائح الانتخابية، وهذه مبادرة إيجابية ومهمة، ولكن لماذا التسجيل إذا كان سيتعذر عليهم ممارسة حقهم في التصويت إذ يبدو الى الآن أن وزارة الداخلية ستقترح عليهم التنقل من مواقع هجرتهم النائية الى عناوينهم في المغرب قصد التصويت يوم الاقتراع ثم العودة من حيث أتوا، إنها قضية تستحق أن تجد لها موقعا في سجل الطرائف
من المعقول أن يتعذر على هؤلاء المواطنين التصويت يوم الاقتراع لأسباب موضوعية لاعلاقة لها بالموقف السياسي، ولكن لوجود صعوبات حقيقية، وهذا ماسيؤثر سلبا على نسبة المشاركة في التصويت إنه ارتباك ناتج عن تصادم رغبتين، فمن جهة تقرر تأجيل فسح المجال أمام مواطنينا القاطنين في الخارج للتمثيلية داخل البرلمان، ومن جهة ثانية محاولة تجسيد إرادة الاهتمام بهم من خلال السماح لهم بالتسجيل في اللوائح الانتخابية والترشيح ضمن اللوائح والتصويت، وبين هذا وذاك أنيطت بالمجلس الاستشاري لحقوق الإنسان مهمة التحضير لإنشاء المجلس الأعلى للمغاربة القاطنين بالخارج والذي لا يعلم أحد ماذا يفعل لحد الآن في هذا الصدد وكان من الطبيعي أن ينتج كل هذا كثيرا من الالتباس في موضوع يكتسي أهمية بالغة جدا، ليس لأن مواطنينا بالخارج يدرون على البلاد غلافا مهما من العملة الصعبة، بل لأنهم مواطنون مغاربة أولا وقبل كل شيء، ومن الانصاف أن يتمتعوا بنفس الحقوق التي يستفيد منها باقي المغاربة لعل الوقت يزاحمنا، فموعد الاستحقاق الانتخابي بات جد منظور، ولكن مع ذلك لابد من أن يجد هذا الموضوع موقعا متقدما في أولويات المرحلة، وإذا كان أضحى مستحيلا إشراك هؤلاء المواطنين في الانتخابات من خلال التمثيلية، فإنه لايزال ممكنا بحث ضمان أحسن الشروط والظروف لتحفيزهم على المشاركة بالترشيح والتصويت في إطار القانون الانتخابي الجاري به العمل . إنها قضية تحظى بأهمية بالغة جدا، فمن غير المقبول أن تكون نسبة الاقبال على التصويت في الانتخابات لدى هذه الفئة جد متدنية لأسباب لا يتحملون أية مسؤولية فيها العلم

Reader Comments